Gracias a todos por vuestra mirada.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Armonía


“Nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.”
-John Donne-
Tender a la armonía
con todo el frío aterrador
aterido aún a tu espalda,
y sentir una brizna de aire cálido
deshacer la escarcha de tu piel
sin importar lo que haya de venir;
así sea otro invierno inabarcable,
así sean, las mieles de otro sueño por soñar.
Tender a la armonía
Mientras suenan las campanas
y sentir en algún recóndito lugar
donde nunca cuajó la nieve

que hoy las campanas, no doblan por ti.

domingo, 6 de septiembre de 2015

El calendario

Nunca nos dijimos adiós. Nunca nos atrevimos a pronunciar esa palabra. Volaba sobre nuestras cabezas sin encontrar la salida. Y se quedó revoloteando entre las hojas del otoño, entre los copos de nieve, entre los soles y las lunas que iban cayendo del calendario. Así supe que nos habíamos dicho adiós hace ya mucho tiempo. Fue un adiós lento, engañoso, cobarde. Un adiós sin palabras, sin gestos, sin fecha de caducidad.

jueves, 3 de septiembre de 2015

El mar

Me pregunto cómo este mar al que tanto quiero,
puede ser el mismo que alberga tantos muertos inocentes.
Cómo las mismas olas por las que me dejo mecer,
pueden ser a la vez, bálsamo de todas las heridas
y trampa mortal para los náufragos de la guerra y la miseria.

Cómo escuchar sus cantos de sirena
sin escuchar los lamentos
de los que perecen en sus fauces
antes de llegar a la tierra prometida.

Hoy la mar estaba en calma.
Nada hacía sospechar que la cresta de sus olas
venía cubierta de sangre y de vergüenza.
Hasta el horizonte ha cambiado de lugar.

martes, 1 de septiembre de 2015

La lluvia

Cuando alguien ha sufrido tanto
como sufre la madre que ha perdido a su hijo,
se merece en esta vida todo lo mejor.
Nada jamás compensará los días vestidos de luto,
quien dice los días, dice el corazón.
Sólo puede caber dolor,
ni un ápice de esperanza en lo que ya nunca será.
Y sin embargo, hasta los rastrojos
son capaces de crecer entre las piedras,
hasta el cactus sobrevivir en el desierto.
Así es la vida de sabia y de imprudente.
Llueve. Hace años que llueve
y siempre detrás de los cristales.
Creo que va siendo hora de salir a mojarse,
de dejar que la lluvia borre todas las penas
qué la lluvia, qué tú.

sábado, 18 de julio de 2015

La flor y la raíz y/o viceversa

Por más que se estiran mis raíces hacia abajo
en busca de alimento
para sostener las ramas que me crecen,
no sé si lograrán saciar
tanta sed como las flores me demandan.
Ellas viven al aire libre,
siempre en busca del sol y de la vida,
como si la vida fuera eso que les pasa por delante
y pudieran alcanzarla
con tan sólo el aroma que desprenden.
Las hojas están ahí, justo encima
de la raíz que las alimenta.
Al aire, al antojo del viento,
a la intemperie.
Están sobre la raíz y bajo el cielo azul,
o bajo una lluvia de estrellas
o desastres.
Bajo el arco iris rozando el cielo
y desapareciendo ante sus ojos
llenos de asombro y de colores.
La raíz y las hojas, son ambas, hijas
de un mismo destino.
Me pregunto hasta cuándo la raíz,
hasta cuándo la flor.

lunes, 13 de julio de 2015

Llegado el caso

Hubiera podido ser cualquier cosa,
incluso hombre —llegado el caso—,
pero nací mujer, y eso ya restaba puntos
en mil novecientos sesenta y cinco.
Mi madre decía que me sobraba talento,
pero las madres siempre dicen lo mismo.
Decía que podría ser lo que quisiera,
estrella, mar, aire, primavera…
Incluso  decía que me saldrían alas
para poder volar como vuelan las mariposas.
Yo creía en sus palabras
lo mismo que creía en los cuentos de hadas y princesas,
hasta que descubrí que el mundo  no es rosa,
que hay azules niños y azules cielo,
y que casi nunca marchan juntos.
Pero eso lo descubrí más tarde,
cuando se rompió el cielo
y el hombre que lo habitaba
me soltó de sus manos y me estrellé contra el suelo.
Escuché entonces, el grito de la mujer estrella,
de la mujer aire, de la mujer mar,
de la mujer primavera, de la mujer mariposa.
Después de todo, mi madre tenía razón,
podía ser cualquier cosa,
incluso yo misma
— llegado el caso—.

domingo, 5 de julio de 2015

La consigna

                                                        
 “Y estoy seguro que habrá de amanecer”
                                                                                                       (Jaime Sabines)
Me dejé curar las heridas
y lamer la sangre que todavía me brotaba.
Es tan hermosa la caricia
envolviendo la piel olvidada
tan hermoso el beso
acallando los miedos
en el borde mismo de los labios,
tan hermoso no tener que pensar en el amor
ni en las deudas contraídas en su nombre
ni en palabras que tengan que explicar
lo inexplicable;
ser tan solo nosotros mismos
—los únicos posibles—,
y beber el elixir de las estrellas,
así, a moro,  y con el corazón en su sitio,
—hasta que amanezca—.

viernes, 12 de junio de 2015

El vaivén de las olas

"Donde te lleva el aire"
 (Andrés Martínez)

Te hubiera entregado toda mi ternura,
pero tú ya sabías que se puede vivir
sin caricias y sin besos,
igual que se vive la tristeza sin morirse.
Te hubiera besado los párpados
para acariciar cada uno de tus sueños,
los perdidos y los ganados, y los que aún
están por cumplirse y por soñarse.
Hubiera querido sentir, qué se siente
cuando alguien te deja entrar
sin tener que llamar a la puerta.
Hubiera querido ver ondear la bandera
en miad del puente,
para saber que ahí estaba la meta.
Yo que siempre crucé el río a nado
sin guardar la ropa
hasta llegar a la otra orilla,
comienzo a preguntarme
si alguna vez volveré a tocar tierra firme.
Por momentos mis brazos y mis piernas se rinden
y me entrego al vaivén de las olas.





domingo, 7 de junio de 2015

El duelo

Después de haber amado


"El amor eterno es aquél cuyo fracaso se recuerda siempre."
                                                                  (José Luis Alvite)                                                   
Nos aprovechó el amor.
Nos nacieron tres hijos y un gato,
y una casa rosa,
Y un cielo tan azul
que parecía de mentira.
Con tan sólo mirarnos éramos capaces
de atraer una legión de mariposas.
Nos amamos por encima de todos los fracasos
y de todas las verdades.
¡Era todo tan perfecto! Que daba miedo siquiera
contemplar  la posibilidad de rompernos
como se rompe un cristal de bohemia.
No necesitábamos declaraciones de amor
porque en cada mirada nos nacía un Universo.
Pero el cielo tenía sus propios planes,
y de nada sirvieron nuestras súplicas
ni los años que pasamos a sus pies.
Sin la piedad ni la misericordia que lo caracteriza,
nos arrancó el corazón de cuajo
y nos desolló la piel a tiras.
Un diluvio de piedras se cebó en nuestros cuerpos
hasta rompernos los huesos y los sueños.
Y así, sin más abrigo que los buenos recuerdos
vestidos de luto riguroso,
nos dedicamos a velar esa legión de mariposas muertas
sin saber muy bien cuánto durararía el duelo.


lunes, 4 de mayo de 2015

"A veces"

 “Me hago responsable
de lo que digo, y no de lo que usted entienda”.

Se necesita tiempo para matizar las palabras,
teñirlas del color de mis ojos,
soplar el polvo que las cubre de ausencia y de nostalgia,
desnudarlas de pudor
y mostrarlas ante tus ojos tal y como nacieron.
Tal vez así, podamos decir
que significan lo mismo,
al menos en su esencia,
al menos en ese tan necesario “a veces”.

sábado, 25 de abril de 2015

Nada que ofrecer


A nadie le sirve una mirada antigua
a la que se le secó el mar dentro de los ojos
ni unas manos ya cansadas
de tanto labrar la tierra prometida
que nunca ha de llegar.

Es mejor quedarse en casa
cuando lo único que tienes qué ofrecer,
es un corazón en carne viva
al que el más mínimo roce le hace sangrar.

Cuando no te queda nada que ofrecer
es mejor quedarse en  casa.
No está bien ir con los amigos
y tenerles que pedir una sonrisa prestada
para llegar a fin de mes.

No es de recibo recurrir a los abrazos familiares
 y mentirles a la cara con un “estoy bien”
 para no arruinarles la fe en sus rezos
o en sus milagros.
  
Ya lo dicen esos carteles de Facebook,
que la gente comparte con tanta alegría
como si acabaran de descubrir
la semilla de su tristeza
y no hubiera más verdad sobre la tierra.

“Aléjate de todo lo que huela a desgracia”
—leo con el primer café de la mañana—.
Es mejor quedarse en casa
cuando no tienes nada que ofrecer.



domingo, 19 de abril de 2015

No te apures

Hay preguntas tan absurdas por evidentes,
que es mejor guardar silencio.
No me cuentes el tiempo que hace afuera
cuando de sobra sé que llueve desde hace días.
No te apures, no hace falta que digas nada.
Nunca fui amiga de llenar silencios con palabras vanas,
ni mujer de costumbres, y mucho menos de tradiciones.
Puedes pasar hasta la cocina,
tomarte un café, o ninguno.
Fuera sigue lloviendo, no te olvides el paraguas.


lunes, 16 de febrero de 2015

La soledad y yo

Si tanta gente como conozco se siente sola,
ni hablar ya de los que no conozco,
será porque a nuestro pesar,
la soledad ocupa el lugar que le corresponde.
Pero no por derecho,
ni porque se lo haya ganado a pulso.
Ella siempre estuvo allí
aunque yo nunca saliera a su encuentro.
La respetaba demasiado, o tal vez, la temía.
Yo nunca fui a buscarla,
ella me encontró desnuda
tirada en medio de una calle,
y me recogió.

lunes, 9 de febrero de 2015

La mala suerte


Qué hacer cuando la mala suerte se ceba en tu persona,
esa mala suerte del que pasa por debajo de un balcón
y le abre la cabeza.
Ésa en la que no creen los prepotentes ni los iluminados,
ésa que te encuentras al final de la calle
y descubres que no tiene salida,
que tienes que volver sobre tus pasos
o salir volando por encima de las casas,
de las penas esparcidas por el suelo,
de montones de recuerdos
embalados en cajas de cartón.
Decir adiós a la mala suerte,
no es tarea fácil cuando se empeña
en echarte un pulso tras otro
con el único objetivo de rendirte.
Pero he aprendido a no rendirme,
a pasar por encima de las cosas,
a sobrevolar todos los obstáculos que la mala suerte
ha decidido poner en mi camino.
No podrá conmigo ni con los míos.
Moriré de pie si es necesario
con las lágrimas y la sonrisa congelada.
Todavía espero la primavera
después de tantos inviernos.

domingo, 4 de enero de 2015

Matrioskas

Como yo soy de las que nunca cierra puertas ni ventanas, ni corta cuerdas ni lianas, ni quema puentes, intentaré mantener vivo este blog, aunque sólo sea por hoy. Siempre fue un buen lugar para experimentar. Y hoy, me atrevo con un poema recién nacido, así, sin criarlo ni malcriarlo, ni educarlo ni lo contrario.

…Y si fuera mentira que me falta el aire,
que no me pasa del  estómago,
que se me queda danto vueltas
como una legión de mariposas muertas.
Y si fuera mentira esta pena que se sube por mis piernas
como una araña negra que quisiera devorarme.
Si la hora que marca el reloj
no fuera quien marca los tiempos.
Si los pensamientos que martillean mi cabeza
fueran sólo un martillo de madera.
Si todo fuera mentira;
la lluvia que escuché hace un rato llover
el cielo abriéndose paso
el arco iris que toqué con mis manos
la playa que albergó nuestros cuerpos.
Y si todo fuera una invención mía
de las muchas que tengo para sacudirme
la soledad de las solapas,
un truco de ilusionismo donde nada es lo que parece,
un sueño dentro de otro sueño y de otro,
como esas matrioskas huecas que se esconden
una dentro de otra…

viernes, 2 de enero de 2015

Solo yo

Hay  días que deberían ser sólo de una.
Dejar fuera todo lo que pesa,
todo lo que ensucia los rincones,
todas las metas a las que nunca
he de llegar.
Dejar fuera todo el dolor
que causa el mundo,
por no decir, todo el dolor
que causa vivir.
Dejar fuera la intemperie
y refugiarse en estos versos
dentro de mis cuatro paredes.
Días en los que no debería
existir la conciencia,
en los que poder olvidar
que existe el tiempo y la distancia
lo mismo que existe tu cuerpo
al borde de la cama.
Hay días que quisiera borrar
todas las huellas que pueblan los caminos
y llegar hasta ti, y volver a empezar.